miércoles, 30 de abril de 2014

Algunas series buenas

La libertad creativa es básica para poder crear. ¿Redundante? ¿Evidente? No tanto. Una muestra: el cine español, preso de prejuicios y productores caducos, supuestas tendencias, fórmulas mágicas... Patrañas. Libertad creativa, insisto y talento, ese y no otro, es el cocktail del éxito. Prueba, error, claro, saldrán cosas malas pero la buena será indeleble. La cadena HBO y, recientemente, la AMC, que se la vienen jugando, dotando a los creadores del máximo albedrío y han revolucionado el mercado. A día de hoy las mejores producciones audiovisuales de la última década son series y no películas, hecho inédito.

Algunos ejemplos que he visto recientemente.

TRUE DETECTIVE

2013 es el año de Matthew McConaughey. Inolvidable en "El lobo de Wall Street", Óscar por "Dallas Buyers Club" y como colofón la más impresionante interpretación que he visto en mucho tiempo (quizás en mi vida) en True Detective. Interpretando al melancólico y pérfido Rusht Cole alcanza la dimensión del hechizo, representando a lo largo de 17 años lo mejor y lo peor de las personas. Aquel guapetón ha madurado y se ha reinventado a lo bestia.

True Detective es maravillosa, desde varios ángulos. El motor de una eterna investigación policial, contrapone a McConaughey y Woody Harrelson como dos policías opuestos y deprimidos, perfilados psicológicamente hasta el extremo, retorcidos por sus errores, la vida y la muerte. Marty Hart (Harrelson) es el buen padre de familia aparente con un interior movedizo y destructivo. Mientras, Cohle es inteligente y antisocial, místico y poderoso, magnético, pero malvado e inútil. Juntos por el destino, cada uno purga su vida como puede, bañados en alcohol y vicios indefendibles.

Los inmensos pantanos de Louisiana, despoblados y verdes, tugurios de sexo fácil, alcohol y drogas , propiedades arrasadas, símbolos satánicos, en busca del mal más ensañado, más cruel y desnudo. Cerveza Lonestar, furgonetas pickup, rectas eternas.... ¿que es Carcoosa? ¿que es lo que está pasando?, a menudo que la trama avanza, te retuerce y te engancha. Atrapado en esas comisarías, absorto en dos monstruos de cara amable, ésta serie me ha llenado más que muchas oscarizadas producciones. Ocho capítulos de 55 minutos para la eternidad.

THE KILLING

Remake americano de una producción danesa, también policiaco como el anterior no es una producción tan buena como la anterior pero tensa desde el minuto uno, melancólica y gris, triste, tiene un aire de Twin Peaks, policiaco... anatomía de la investigación policial, quizás decaiga algo al final pero no deja de ser un producto recomendable. La belleza extraña de la protagonista,  la detective de homicidios Sarah Linden (interpretada por Mireille Enos) es hipnótica: Sin ser guapa es irresistible. A través de sus ansias de cambio, de su deseo débil, nos pasea por un Seattle decadente, cuna del Grunge, primer Starbucks, con un horizonte soleado y acompañada que no acaba de perfilarse.

La trama es potente pero tiene un defecto en las ansias lucrativas de los productores, decepcionando al final. Esperemos que la segunda temporada mantenga la melancolía y no se enrede más de lo necesario.

BREAKING BAD

Rompedora y genial, novedosa e irregular es actualmente una serie de culto. Mi opinión es que en años se considerará un producto menor por los profundos valles que atraviesa en la tercera y cuarta temporada pero aún así, es una maravilla. ¿Quien no ha pensado en pasarse, alguna vez, al lado oscuro? Breaking Bad engancha por su conexión con instintos bajos y, más o menos, dominados que todos tenemos arraigados, la ruptura, el cambio de vida, la insubordinación ante una vida que, a menudo, nos aplasta con sus rutinas y normas.

Convertido en fabricante de cristal, el eminente pero gris Químico Walter White (Bryan Cranston), al cual no le alcanzaba su sueldo de profesor para mantener a su mujer embarazada y a su hijo discapacitado, se torna en un pseudo triunfador, apodado Heisenberg, de mente cruel y perniciosa, descarnada, cancerígena. El contacto con el mal le pervierte y nos pervierte a todos. Él carga con casi toda la trama pero yo me quedo con su extraordinariamente atractiva mujer, Skyler, dulce y firme, enamorada y adaptable, atrapada por las decisiones de su marido en un mundo que no deseaba a priori.

Genial por inesperado el narcocorrido que abre un capitulo:



Vuelvo a recordar The Wire y The Sopranos como parte de mi vida. Ya reincorporado, con Estambul en el recuerdo, sus mezquitas, su historia como capital de tres imperios, vuelve la primavera de San Sebastian, caprichosa y quiero comerme el mundo, como Tony Soprano. La vida es un tránsito. Camboya y Senegal en el horizonte.





martes, 15 de abril de 2014

¿Donde están los pensadores?

Es curioso este mundo: A medida que estamos mas interconectados, estamos más solos. O al menos, no nos sirve para incrementar o reforzar nuestro entorno social. Dirán que internet es solamente un medio pero el hecho es que acumulamos vías de contacto pero no contactos. La sociedad es diferente tras el impacto de internet: Todo es inmediato, wikipedia  / whatsapp mediante.

Algunos ya sabréis que no estoy precisamente orgulloso de la sociedad que nos hemos dotado, capitalista, individualista, floja en valores humanos, preponderancia de la economía, desigual en oportunidades. Pensando en ello he caído en la cuenta de que quizás eso es lo que hace falta: Pensar en ello. ¿Quien está guiando a la sociedad en términos éticos, morales y filosóficos?

A lo largo de la historia, las sociedades se han ido desarrollando sobre dos pilares fundamentales: La religion y la filosofía. La importancia de las dos vías fundamentales de pensamiento individual critico es indudable, actuando como una especie de guía abstracta para la toma de decisiones de los poderosos. A menudo, las evoluciones, en un sentido u otro, de las sociedades han venido precedidas por cambios en el pensamiento común, cambios en la manera de ver las cosas, cambios en la manera de entendernos a nosotros mismos. Así, los griegos desarrollaron la democracia, el cristianismo se hizo un hueco en la Roma clásica, Marx y Nietszche precedieron el comunismo y el fascismo y Adam Smith, Locke, Milton Friedman y Keynes trazaron el actual capitalismo. Son grandes figuras de la historia que, pensando, guiaron a las sociedades hacia nuevos horizontes y marcaron sendas por donde transitar. Hoy en día, la religión sigue existiendo como una tendencia de vida pero, la filosofía, los grandes pensadores no religiosos, ¿donde están? Las revoluciones se hacen con un objetivo, no contra un objetivo. Creer en algo es generar una idea y, a partir de ahi, todo es posible. Por eso, os echo en falta tanto, pensadores, filósofos, generadores de tendencias sociales. 

Nunca fue tan fácil llegar a la gente como ahora, la época de la interconexión extrema y, sin embargo, nadie ejerce de líder de un pensamiento revolucionario que pueda dotar de contenido al descontento social. Cuando tenemos los medios, no tenemos contenido. Mucha de la gente está hastiada de los políticos, de matarse a trabajar para sobrevivir, del egoísmo... pero nadie da alternativas éticas completas. Es la dictadura del capitalismo (concebido como sistema definitivo) y la pseudo democracia, burgueses disfrazados de politicos, déspotas ilustrados. Ojalá pudiera encontrar la fe en alguna religión algún día. Tengo que reconocer que, al menos, la religion católica si que sigue ejerciendo como referente con valores aunque, lamentablemente, no son los míos (al menos todos, alguno sí). No nos damos cuenta pero, detrás de supuestos valores de la actual sociedad están pensadores... La igualdad de genero, la libertad sexual, el derecho al voto, el desarrollo de la medicina y muchos otros han calado en nosotros porque alguien formuló desde la lógica tratados o ensayos que los justificaban y amparaban. ¿Cuales son los argumentos, por ejemplo, para defender el aborto? ¿Cuales son los argumentos, por ejemplo, para oponerse al rescate bancario? ¿Cuales son las alternativas?. 

Los grandes conflictos sociales llegan con el choque de vías de pensamiento, a menudo dogmáticas y/o religiosas. ¿Quien está ejerciendo hoy? ¿Quienes están formulando nuestro futuro? Chomsky quizás,  Kripke, Marina... Y ojo, no es tanto que no existan, que filósofos hay, sino que su peso en la sociedad es diminuto. Esa labor hoy la ejercen entes abstractos y de dudosas intenciones como el FMI o las grandes corporaciones empresariales. La educación debe ser, dicen, idiomas y matemáticas, un pozo sin fondo. En una entrevista de trabajo difícilmente te preguntaran sobre tus valores y tus ideas para con la empresa, solamente que máster hiciste. Echo de menos a Platón, a Einstein, a René Descartes, a Nietschze, a Marx, a Wittgenstein, a Sartre, a Galileo y a Hume... también a Santo Tomás, a San Agustin, por la vía teológica. Me hago mayor. 

Este es el principal motivo por el cual no sé a quien votar: Los partidos politicos españoles no tienen ideología, solo nombre. Los nacionalistas son aún peor: disfrazan de ideología lo que es, realmente, una religión: la patria. Una utopía de bajo coste.

¿Quienes lo intentan? Hay algunos. La via del decrecimiento es un ejemplo, admirable a mis ojos. Vivir con menos. Al menos es una propuesta.

http://www.decrecimiento.info

Aprovechemos internet para fomentar ideas y valores. Seamos serios: a casi nadie le importa lo que has comido, por mucho que lo pongas en Facebook, solo es entretenimiento. Ideas, valores, sendas, comunicación, amor y vida. 

En tres días me voy a Estambul. Recorrer el mundo es una manera de generar ideas y de darnos cuenta de nuestros prejuicios. Cuanta mas gente diferente conozcamos, mejor moldearemos nuestros valores.






lunes, 24 de febrero de 2014

Una fábula: Un otoño sin ella.

Jose puso la mesa con cuidado, como siempre, acercando la trona roja de madera a la mesa, de espaldas al ventanal exento que iluminaba la cocina. Hacía ya meses que el mayor de sus hijos se sentaba en la silla normal, enfrente del pequeño, simplemente con dos cojines para poder llegar al plato con comodidad. Cubiertos rojos de plástico, cuchara y tenedor, para sus retoños, metálicos de mango blanco para él, platos hondos baratos para el puré de verduras de temporada que había preparado y pechuga de pollo para él de segundo, aunque seguramente algo picarían sus hijos. Vasos pulcros de cristal barato que completarían, seguramente, el lavavajillas, una simple panera gris, una jarra de agua y un cubremanteles azul de Ikea, coronaban la asimétrica mesa blanca de madera.

- ¿Va a venir Mamá? - Preguntó el mayor mientras sostenía su cuchara roja.

Como cada día, siguió apurando el puré a su risueño y ajeno hijo pequeño, de buen comer, tragaldabas, mientras el mayor revoloteaba por el plato, jugueteando con la cuchara y atento a los dibujos animados de la tele. Era un día extrañamente soleado, una isla de claridad en ese otoño tan cantábrico y tan solemne, en la peor de las soledades. En una hora llegaría Flor, la chica ecuatoriana que se hacia cargo a diario de su disminuida familia y era conveniente que, para entonces, los niños estuvieran ya echados, con morfeo, en la rigurosa siesta, a tiempo él de marchar de nuevo al trabajo. Mientras los baberos azules se iban manchando y los platos se apuraban, despacio, Jose iba adquiriendo en su rostro un aspecto terso, recordando, echando de menos su piel y su espalda, y de más la recurrente pregunta de su hijo, casi diaria. Los recuerdos, ya un semestre después, se agolpaban de vez en cuando, acompañados de culpa, sin previo aviso y apenas sin quererlo, se encontraba en un limbo tenue, actuando inconscientemente, como un robot, con su mente en otro sitio y su corazón abotargado. Fran, el mayor, había dejado de ver los dibujos y le observaba atentamente, mientras sus ojos, por fin y una vez más, se tornaban vidriosos, al son de unos insulsos anuncios de cosméticos.

En ese momento sonó el timbre y Fran saltó de su silla disparado al interfono. Era ella. Paradójicamente, las nubes eclipsaron el cielo y desde ese año, Noviembre, para Jose, siempre fue bisiesto.

La vida, a veces, da segundas oportunidades.

lunes, 10 de febrero de 2014

¿El Cine en crisis?

Llevo toda la vida escuchando este mantra, al menos en cuanto a la industria nacional. Y quizás sea hasta cierto, a tenor de los datos publicados. El problema es que cuando una película es buena, tiene unos actores comprometidos y bien dirigidos, una historia compleja, un ritmo adecuado, una amplia mayoría de la gente que conozco se rasca el bolsillo y paga los ocho eurazos y pico (¡!) que cuesta una entrada. Lo que no es razonable es hacerlo por una cinta mediocre, ¿no? Para mi la crisis del cine es una crisis de talento: Las películas que se hacen no tienen un nivel que llegue a un umbral de calidad suficiente, en este y en el lado de enfrente del gran charco. Aquéllos, los americanos, quizás estén hasta peor en materia de calidad artística y creativa pero lo suplen con su sentido mayúsculo de industria y su necesidad de sobrevivir. Aquí, en este país en que nos ha tocado vivir, ni una cosa ni la otra. Alex de la Iglesia lleva como diez películas seguidas lamentables y sigue erre que erre. Mi consejo: Olvídense de subvenciones, ayudas y clientelismos y fórmense como directores de una industria fundamentalmente artística, busquen buenas historias, trabajen los guiones hasta quedar exhaustos, inviertan en su propia formación y creen películas que lleguen al espectador por la vía que elijan, el sentimentalismo, el espectáculo, el amor o la que deseen. Sigan el ejemplo de Campanella, Amenabar o J. Bayona. A ellos no les falta, ni les faltará, dinero para hacer sus películas.

En USA, la verdad, creo que no andan mejor. Repaso de memoria las películas oscarizadas de los últimos años y el nivel medio es muy bajo: El Retorno del Rey, Argo, Una mente maravillosa (ésta de las peores), The Artist, El discurso del rey, En tierra hostil.... películas como mucho decentes y con un denominador común: simples como una tortilla francesa. Este premio tiene su prestigio en películas como El Apartamento, Sin Perdón, El Padrino o El paciente inglés, todas ellas películas que, vistas hoy, tienen un aire de grandeza, de ser propuestas únicas, estilosas y complejas, clásicos. Con el prestigio por los suelos, se miran el ombligo, con Hugh Jackman haciendo el mono, pero están cavando su tumba, poco a poco. De los Goya, mejor ni hablo. ¿Por donde deberían ir los tiros? Pues fíjense en el apógeo de las series. La dedada que va de 2000 a 2010 creo que es la década de las series: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra y otras son realmente los clásicos de la época, las piezas que se repasarán dentro de veinte años o más.

Sin tener ni idea creo que hay dos puntos que son fundamentales en esta crisis del largometraje y que, a mi entender, explica el éxito de las series, en contraposición.

1. La ausencia de libertad creativa del autor es evidente. Las películas salen como churros y atienden a modas. Superheroes de repente, decenas en pocos años, todas cortadas por el mismo patrón, Policiacas, Biopics o de animación, llegan de tres en tres. Las sagas se prolongan y prolongan (varias van por la quinta entrega o más) y el sello del director no es en absoluto reconocible. Este es precisamente el éxito de las series americanas del canal de pago HBO, una cadena que presume de dar libertad a los creadores. Sin saberlo, obviamente, pero intuyéndolo poderosamente, creo que las productoras tienen el mando total y aplican clichés, recetas, de supuesto éxito garantizado ("el superhéroe es un chico normal", "meter escenas supuestamente espectaculares alimentadas por la informática", "los finales félices gustan" etc...) que dan como resultado películas terriblemente planas. Para descargarlas y verlas un sábado lluvioso, tienen un pase pero para pagar por ellas, pues no alcanzan el mínimo. Algunos directores alabados hoy en día como Nolan, Fincher o Scott son simplemente los menos mediocres, dentro de la industria dócil y aborregada. Un creador con libertad hará propuestas y se equivocará muchas veces, pero no dejará indiferente. Y cuando dé con la tecla, logrará algún film histórico, complicado, que penetra en el espectador como un TAG. El gran creador moderno en España es Alejandro Amenabar, director, guionista y músico, autor clásico, capaz de convertir a Bardem en Ramón Sampedro o de afrontar la vida de Hipatia. 

2. El consumo de cine ha aumentado, pero los ingresos por persona que ven cada película han descendido, y más que van a descender. La cuasi gratuidad de descargarse una película por internet se puede compensar con dicho mayor consumo. La gente, al final, está viendo más películas que antes, muchas más, y esta es la piedra sobre la que deben levantar la industria. En España, a día de hoy no existe (o quizás exista pero de manera marginal) ningún servicio de video bajo demanda al estilo de Spotify en el ámbito de la música. Yo, sin duda, pagaría 10 euros al mes por tener en la nube un gran catalogo de películas y series que pudiera ver en streaming y dejaría de descargar. En USA los usuarios de Netflix se acercan a los 30 millones que pagan una tarifa plana por acceder a películas y series de manera ilimitada, con un catalogo profundo. A todo el mundo le gusta el cine, o al menos alguna película, pongan los medios para explotar ese placer mundano. En cualquier caso, si su película es basura, da igual como la comercialice. pero si no lo es, ponganlo fácil y resuelvan de una vez uno de los problemas que ustedes dicen que tienen, como un mantra: "No nos distribuyen adecuadamente nuestras películas". Estos servicios competirían más con la venta de DVD o Blu-Ray, pero aumentarían los ingresos, más que seguramente, con la ventaja añadida de la democratización del consumo, siendo el usuario el que elige, no las distribuidoras. Ni que decir tiene que las series se adaptan mucho mejor a este tipo de consumo, como lo hicieron a la venta en DVD.

Creo que, definitivamente, me hago mayor. Añoro a Jack Lemmon, a Bette Davis, a Paul Newman y a Alfredo Landa, todos ellos ya criando malvas. Passolini, Coppola, Audrey Hepburn, Sergio Leone, Kurosawa o Kubrick, me hicieron, en parte, ser lo que soy hoy, escuchando sus cuentos, que es en el fondo lo que es el cine: Un padre contando una historia a su hijo pequeño cuando se va a dormir, como lo hacía el mío. James Gandolfini, descanse en paz.

sábado, 14 de diciembre de 2013

La triste historia de Steve Bartman

El deporte es tierra de mitos y leyendas, pero también de historias sorprendentes, héroes repentinos y luchas por la superación. En mi memoria, el gran Gebreselassie venciendo a Tergat en Sidney, la victoria del United frente al Bayern en el descuento para ganar la Copa de Europa, forman parte de mi inventario de historias increíbles, épicas. Sin embargo, de vez en cuando, es la mayor hoguera para algún desdichado que comete el peor fallo en el peor momento, convirtiéndole en un golem de por vida. ¿Quien no recuerda a Djukic con las manos en la cara, hundido,tras fallar el decisivo penalti en el último minuto del último partido de liga, que costaría al mítico Super Depor de Bebeto, Fran y Mauro Silva un titulo de liga? La mayor de las crueldades, sueños rotos desperdigados por áreas concretas de este mundo. Nadie, que yo recuerde, se puede comparar a Steve Bartman en fatalidad y crueldad.

El beisbol es el deporte de verano en América, realmente el deporte nacional, con permiso del fútbol americano. Es el deporte más tradicional, el de más historia en un país que adolece de pasado. Babe Ruth, Joe Di Maggio, Jackie Robinson, forjaron la leyenda de un deporte que a los europeos nos resulta tedioso y lento, dominado por las estadísticas, durante tres horas y media cada partido, plagado de pausas. Los equipos juegan 160 partidos de temporada regular (prácticamente a diario), avanzando a playoffs en dos conferencias independientes hasta llegar a las Series Mundiales que enfrentan a los campeones de cada conferencia, a finales de octubre.

Corría el año 2003. Los Chicago Cubs dominan la final de conferencia frente a los Florida Marlins por 3 - 2, jugándose al mejor de 7. El sexto partido debería suponer el paso a las Series Mundiales del equipo de la Windy City que, por entonces, lleva 95 años sin ganar el titulo y 58 sin acceder a las finales. El partido se juega en Wrigley Field, el estadio vetusto de Chicago, la ciudad de Capone, Jordan y Obama, y el ambiente es brutal. Una ciudad y un sueño: Practicamente nadie en la ciudad ha visto ganar el torneo a su equipo y muy pocos han visto a los Cubs en las Series Mundiales. Campo lleno a reventar. Afuera una multitud viendo la tele y la radio atesta las calles colindantes. 

En la octava entrada (de nueve, los equipos se turnan para batear durante nueve turnos) los Cubs dominan 3 carreras a 0 a los Marlins. El pitcher de los Cubs, Mark Prior está a un nivel exquisito, eliminando jugadores sin piedad y se palpa el éxtasis.... Solamente dos entradas más para acceder a las finales, el campo está enervado, nervioso, feliz... hasta que ocurrió el incidente mas desdichado.

El segunda base de los Marlins, Luis Castillo, que luego fuera tres veces all star, golpea la bola que sale hacia el cielo y hacia atrás. Para aquellos que no conocen este extraño y pegajoso deporte, un bateador solo se pone en juego, avanzando a base, si la bola, tras batear, toca el suelo hacia delante, dentro del recinto romboidal que define el campo, antes de ser recepcionada por la defensa. Si ésta es atrapada "al vuelo", el bateador queda eliminado. Cuando tres jugadores quedan eliminados, se termina el turno de bateo. 

Como iba diciendo, la bola de Castillo sale altísima y hacia atrás. Si sale del recinto, será una falta (ha salido hacia atrás, si sale del recinto hacia adelante, es un Home run, materializando una carrera), se contabiliza como strike y el bateador tendrá una oportunidad más. Sin embargo, si la bola es capturada por la defensa sin tocar el suelo, será eliminado. Capricho del destino, la bola cae justo al borde del recinto, hacia el público con el left fielder de los Cubs Moises Alou persiguiéndola, y, en ese instante, Steve Bartman, un aficionado de toda la vida de los Cubs, se levanta de su asiento e intenta coger la bola, lo cual en el rito del béisbol es lo más común. Se anticipa a Alou que, en un escorzo y por centímetros, sobre la barandilla que delimita el recinto, finalmente no la atrapa. Es falta, Castillo seguirá bateando. Alou, desesperado, tira el guante con rabia, gritando. Bartman enseguida se da cuenta: ha impedido eliminar a un rival. El estadio enmudece. En el siguiente bateo, Castillo golpea y avanza. Los Marlins siguen bateando y los Cubs se diluyen como el azúcar, con un enorme error del shortstop Gonzalez en una recepción que hubiera eliminado dos bateadores, también en la lista de infamias. Los Marlins completan ocho carreras en esa entrada, igualan la eliminatoria 3 - 3 y rematan a los Cubs en el séptimo partido en la soleada Florida. Acaban ganando el titulo frente a los New York Yankees en las finales. Medio Chicago (tienen dos equipos de béisbol, los citados Cubs y los White Socks) se deprime profundamente.

Tras el increíble incidente, Bartman permanece sentado inmóvil, con su gorra de los Cubs y sus cascos, mientras literalmente le señalan con el dedo, le dirigen improperios y le tiran vasos de coca cola. La televisión le enfoca sin piedad, apocado, hundido en su asiento con la mirada en el vacío. La seguridad privada trata de proteger su integridad física. La otra integridad, la de su amante e hincha devoto de los Cubs, nunca volverá. Jamás volvió a Wrigley Field. Su nombre es el más odiado y recordado y señalado como el principio del fin. Tras años de acoso en Chicago, el pobre Steve tiene que abandonar la ciudad y pasar al anonimato, abandonar su vida. Nunca dejará de ser fan de los Cubs, triste paradoja, en algún remoto y desconocido lugar, ese histórico equipo del que ya es historia a pesar suyo. Su imagen impertérrita y atrapada, inmóvil, con toda la grada mirándole e insultándole , estremece. Un alma en pena contra una ciudad entera. Muchos sueños rotos pero sobre todo, el suyo. En la lejanía, algún día los Cubs volverán a ser competitivos, ganaran unas Series Mundiales, un siglo y pico después, y el bueno de Steve, desde tan lejos, enfrente de su televisor, con una cerveza y algo de picar, sonreirá, plácido, contento.

Años más tarde, la ESPN rodará un maravilloso documental sobre el llamado "incidente Bartman", del que cuelgo una parte, central, que definen lo que pasó en la noche más oscura de los Cubs. En Youtube está el documental completo, que es maravilloso










El deporte da y quita, normalmente a los deportistas. El pobre Steve no era más que un hincha al que una bola cayó desde el cielo, enviándole al infierno.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ingenieros en tiempos revueltos

Hoy no ha llovido en San Sebastian, tras 40 días grises (más o menos). Un motivo cualquiera para reflexionar sobre mi profesión, Ingeniero de caminos.

Sobre la obra publica, su función, la toma de decisiones

La obra pública, en manos de políticos sin visión alguna más allá de las siguientes elecciones, es carnaza. La parte más importante de una obra debería ocurrir años antes, cuando mediante estudios serios e independientes se decida en función de la rentabilidad social y económica si se hace la obra o no y, en caso de ser que si, que obra se hace. ¿Parece obvio, no? pues normalmente no es así. El plan de AVE más reciente que recuerdo llevaba el tren-a-toda-pastilla (Alta velocidad, tras el accidente de Santiago, es un concepto voluble) a todas las capitales de provincia. ¿Que análisis serio soporta esto? solo el del político débil y manipulador que pretende contentar a todos.

Una obra pública debe suponer un valor añadido a la sociedad en términos económicos, de tiempo, de saneamiento, de seguridad, comparándose dicho valor añadido a su coste, también estimado éste no solo en términos económicos, sino medioambientales y otros. Como técnico, creo que es hora de que nosotros defendamos nuestro trabajo, aplicando nuestro criterio y conocimiento y diciendo que no a aquellos políticos que pintan con un bolígrafo en un mapa por donde quieren su autopista o su red de regadíos. Y, por supuesto, nos merecemos un colegio profesional independiente, pero, nosotros podemos hacer lo que a cada uno nos toque, para no devaluar aun más nuestro oficio y no reducirnos a compradores de precios o calculistas de muros, sino a técnicos que podamos ayudar a nuestra sociedad. Como todos los grandes cambios, éstos comienzan con actitudes pequeñas.

Licitaciones justas, el tiro en la rodilla

Todos los agentes que intervienen en una licitación de obra pública, aparentemente salvaguardada por una ley de contratos, consideran el sistema injusto y viciado. Todos (contratistas, consultores, técnicos de la administración, proyectistas…) menos uno: el político que toma la decisión. Porque, señores, tras un aparentemente justo sistema de licitación público y salvaguardado por la ley de contratos en el que las empresas concurren valorando económicamente el contrato, presentando mejoras, evaluando el plazo, presentado modos de ejecución y procedimientos, tras unas fórmulas que aparentemente valoran todo esto y deberían dar un ganador como un churro saliendo de la maquina, la decisión la toman los políticos, amparados en una mesa de contratación. ¿Como? hecha la ley, hecha la trampa, sin más detalles. ¿Consecuencias? el contrato queda irremediablemente viciado desde cero, sujeto a modificaciones presupuestarias prepactadas, sin criterios básicos, con ofertas deficientes. Un tiro en la rodilla antes de correr una marathon.

¿Como resolver esto? es imposible a corto plazo pero yo abogo por subastas cualificadas. El ganador debería ser el más barato (o el más rápido, depende del tipo de contrato) que cumpla unas premisas de capacitación impuestas.

Plan bolonia. ¿Ingeniero superior = Master?

Mi carrera fueron 6 años, que terminé en 7. En esos tiempos (me licencié en 2002) ya había unas cuantas escuelas que ofertaban la carrera en cinco (creo recordar que el total en España eran 9). Con el plan bolonia desaparecen las Ingenierías Técnicas, que antes tenían una duración de tres años, y también las superiores, típicamente de 5 para pasar a existir dos niveles de cualificación: El titulo de grado, de cuatro años (o créditos equivalentes) y el master universitario, de dos años más. El colegio de ingenieros de caminos está en plena campaña para la adecuación del titulo de Ingeniero superior a un master universitario, encontrándose la oposición de las autoridades en materia de educación.

Mi opinión es simple y se resume en dos puntos:

a) No podemos pedir que se nos equipare a master solo por haber estudiado uno o dos años más del titulo de grado ya que el máster no son solamente dos años, sino que comprende una especialización, algo similar a un doctorado y una formación especifica. El principal argumento del colegio es comparar los años de estudio como en una balanza de pesar fruta, sin prestar atención a los deficientes planes de estudios que atendimos en universidades endogámicas y manifiestamente mejorables.

b) El que es ingeniero de caminos lo va a ser toda la vida, nunca será ingeniero civil, y viceversa. Encontraremos más competencia en oposiciones y, al acudir al extranjero, tendremos que dar explicaciones complementarias. Nada de esto me parece demasiado importante.

Aprovechando que el Ebro pasa por Zaragoza (ya está bien del Pisuerga, ¿no?), casi todos los ingenieros técnicos están haciendo cursos complementarios que les permiten acceder al titulo de grado. Existen universidades que en busca del negocio lo dan online, semipresencial (pero muy muy semi, sin casi acudir) y en unos meses, devaluando la obtención de dicho titulo, cobrándolo básicamente, lo cual es claramente denunciable. Hoy en día son cuarenta y tantas universidades las que ofrecen el titulo de grado, conduciendo inevitablemente a su devaluación, en plena competencia por el alumno, como los monos por una galleta. Lo de Universidad (universal, convivencia, multi cultural) es otro tema, quizás aun más lamentable, en cada pueblo, en cada esquina.

http://yaq.es/carreras-universitarias/ingenieria-y-arquitectura/ingenieria-caminos-canales-y-puertos-ingenieria-civil

Sé que soy poco corporativo en ésto pero es que si no paramos de devaluar nuestro oficio, ¿que podemos esperar del resto? El día en que volvamos a ser respetados, nadie se preocupará de si somos máster o no.

Ingenieros por el mundo

Un amigo en Colombia, otro en Abu Dhabi, otro en Singapur. Un compañero de trabajo, a Ecuador. Otro pensando en México, otro marchó a chile hace un tiempo, al igual que el hermano de un amigo, también ingeniero, que ahora está en Irlanda. Es un listado interminable. Los ingenieros que conozco, normalmente son más que aptos, son managers en sentido amplio, con conocimientos multi disciplinares y capacidad de trabajo. El auge de las constructoras y empresas de ingeniería de este país ha ido de la mano de aquéllos ingenieros que son capaces de llevar una obra desde cero equipados con un portátil y un móvil. En USA serían Managers de primer nivel, aquí jefes de obra o de grupo. En ésto si que creo que somos punteros. Que las obras no sean rentables socialmente no significa que las constructoras son más que capaces de hacerlas y los técnicos de dirigirlas y asesorarlas, con unos controles de costes y calidad amplios y precisos. Las obras se hacen muy bien, a pesar de contratos viciados, adjudicaciones dudosas y proyectos mejorables. 

Fruto de esta capacidad desarrollada, tenemos grandes empresas de construcción y de ingeniería. Pero la gran paradoja es que las obras que hicieron, tan bien, como uno más de los factores, condujeron a este país a una crisis que ahora les expulsa. Ocurre también con investigadores y otras profesiones, me cuentan, y el hecho es que estamos perdiendo a grandes profesionales, cualificados como el que más. Es una catástrofe. ¿que hacen los políticos? Pues entre nada y menos que nada. La parálisis de la obra pública tampoco ha atendido a ningún tipo de criterio, como debiera haber sido. Si una obra es rentable, hágala, es inversión, en cualquier situación. Si no lo es, no la haga, es dispendio, en cualquier situación. Y defienda a sus profesionales. Esperanza Aguirre, como salida a los profesionales, ofreció clases de alemán. Te quiero, cariño, pero ahí está la puerta.

Conclusión

Elegí este oficio de manera inconsciente, con 18 años, y a medida que pasa el tiempo, lo voy queriendo, poco a poco. A algunos os parecerá que soy demasiado crítico y, quizás lo sea: Es lo que pasa cuando se quiere algo a pesar de no gustar.

Firmado: Un ingeniero cualquiera, a veces un gladiador, por increíble que parezca, mientras corres como si te llevara el viento.




domingo, 1 de diciembre de 2013

Cuentos de diciembre

Aquel adolescente seguía perdido en el extenso campo de cereales rojizo. El viejo pueblo de casas de adobe donde se habían mudado un buen día de febrero, presos liberándose del estrés, no debía andar muy lejos pero cuando dio la segunda vuelta al camino, se desorientó. El paisaje de páramos y pedregales era parecido en las cuatro direcciones vitales y, aún tranquilo, se sentó debajo de un árbol e intentó razonar. 

El tiempo empezó a mudar su traje y el calor apretaba. El camino cada vez se perdía un poco más y pujaba ligeramente hacia arriba, lo cual no era buena señal, pero por algún extraño motivo en ese erial donde hacía siglos migraron los romanos, esclavos y gladiadores, las señales le incitaban a huir hacia adelante, a seguir la travesía y, quizás, desde un punto alto que alcanzara, divisaría un horizonte nuevo de gominolas y carmín. Caminó y caminó, comiendo moras y bayas, y, de repente, tratando de volver la vista atrás, no veía sitios conocidos, las acequias no llevaban agua y el mundo nuevo le resultaba diferente. Penetrando en fincas, saltando vallas y abriendo sendas, los arboles estaban como roídos, medio secos, y en aquella zona alta del páramo gris no solo se sentía el frío sino que el paisaje era feo y desolador, con matojos bajos, ortigas y salamandras. El miedo empezó a atenazarle y decidió detenerse y esperar la muerte sentado sobre un pedrusco recubierto de musgo, azotado por el frío y los recuerdos.

Mientras tiritaba, comprendió su fatal destino: Nunca sería capaz de desandar el camino y comprendió también, mientras se rendía, que la aventura que añoró en su momento sería su final. La verdadera felicidad la rozó cuando, tranquilo, estuvo acompañado, recogiendo setas y besando sus labios de vino.

Y entre estertores y murciélagos, en la mas profunda soledad, atravesando la noche más larga, de repente, llegó ella, abriéndose paso, valiente y vivaracha, montando una bicicleta negra urbana, con un punto de locura e inconsciencia, le cogió de la mano y bajaron el sendero. La casa, su casa de adobe rojo, su morada, de donde nunca debió salir, estaba increíblemente cerca en el espacio pero lejos en el tiempo y, con el corazón abierto, por fin rompió a llorar. Cerró por dentro y le entregó las llaves. Su regazo era el cojín para un alma con esquinas.