Hacia ya 7000 años que el torneo no se celebraba y a pesar de todo el gran tiburón blanco se sentía legitimado para ordenar y para pensar. Cuando se coaligaron el pequeño colibrí, la brillante esmeralda y la portentosa ceiba e invocaron el desafío formalmente no le quedo otro remedio al reinante tiburón que aceptar: de hecho controlaban mas de las dos terceras partes reglamentarias del parlamento de las ánimas.
El revuelo era gigantesco. La expectación era mucho mayor, ni que decir tiene, que en la anterior competición que se celebró en las aguas de Sommaroya al norte de Noruega y, ésto sin duda, mayor que la antepenúltima que albergaron hospitalariamente los demonios de la taiga. De hecho, y esto lo afirmaban a la vez una ancestral cucaracha peruana y el imponente sarpullido de termitas norteamericanas que siempre animaban los previos, la expectación solamente podía compararse a la caída del último gran rey: el antílope.
Desgraciadamente para todos las cosas habían cambiado y el olvido no jugaba ya el papel trascendente que había tenido cientos de milenios atrás. Lo que los ancestros decidieron fue combinado con nuevas creencias y los siempre influyentes helechos lograron ya hace 250.340 años que el olvido fuera sustituido progresivamente por la armonía. A nadie se le escapó, al menos a priori, que el reino vegetal saldría claramente recompensado. Sin embargo, un ruiseñor dorado y valiente derrotó al candidato elegido por los gladiolos naranjas en la primera competición después de tan controvertida decisión y marcó un ritmo que a los vegetales siempre les costaría seguir.
Al desafío, cada vez más armónico, menos visceral, se fueron añadiendo matices pero fue hace tan solo 55000 años cuando una rata gris introdujo el amor como elemento conceptual. Hubo un duro debate y no fue fácil. La mera inclusión de la ira, decenas de miles de años atrás, fue difícil y supuso una ruptura en las relaciones entre varias especies. Para el amor la aceptación fue tan minoritaria que apenas se tuvo en cuenta en sucesivos reinados. Hubo hasta quien ganó despreciándolo como le pasó al sauce llorón, pero hasta él sabía que esa era la emoción dominante, hasta él intuía su poder. Pero la idea estaba germinando y el sentimiento iba añadiendo tonos diferentes a las ánimas presentes y cada vez más los retadores exprimían las enormes capacidades de tan codiciado don. Cuando el cuarzo fue derrotado por la mariposa gigante en tierras del atlas todos los entes concibieron el principio de una era. La era del amor.
Cuando me eligieron rey hace 22000 años no podía ni soñar que fueras tú quien me iba a derrotar. Estando solo no he podido hacer nada y he sido devorado.
Solamente compartir ideas y aficiones, compartir querencias y fobias e intentar entender el mundo que nos rodea
martes, 28 de junio de 2011
miércoles, 15 de junio de 2011
En tu memoria, querido Quin, querido amigo.
En memoria de Quin (Conguito)
Lo primero que me viene a la cabeza un día como hoy es verte tumbado en la cama del colegio mayor con tu camiseta roja de Turquia, el pelo rizado y largo, siempre sin peinar, en la penumbra. Quizás jugando al ajedrez, quizás simplemente escuchando. Sonriendo. Rojo de alma e ideología y negro canario. Pensarte en blanco y negro es imposible. Pensarte arrodillado es impensable. Conocerte y no quererte, una odisea. No olvido. No olvidamos.
Compartíamos muchas cosas, lo último el amor por la escritura. Su blog está enlazado en el mio arriba a la derecha; antes el fútbol, los estudios, las tendencias políticas y sobre todo un puñado de valores que para ti eran naturales y por los que yo suspiro, como el amor a la amistad, la libertad de pensamiento y la tolerancia.
Robabas natillas y naranjas en el comedor aprovechando unos amplios pantalones de chandal semicaídos. No olvido. No olvidamos. En las pachangas de futbito eras hiper competitivo y un poco sucio. Tampoco lo olvido. Fuimos poco a poco recorriendo nuestro camino en Santander, a velocidades divergentes pero hombro con hombro. Empezamos en el Colegio mayor, seguimos desperdigados por los pisos de los alrededores de la escuela. Volver a su Tenerife, a La Laguna, solamente 2 veces en 9 largos meses seguro que se te hacía muy duro y, quizás por eso, eras de los que más se entregó al grupo. Desde el 94 al 98 trabajamos conjuntamente en forjar un grupo de amigos tan sólido como flexible. Es un orgullo para mi que siga existiendo dicha cuadrilla. El 7 de julio nos volveremos a ver pero nada será igual. Desde aquí prometo remontar la tristeza que me invade y recordarte siempre sonriente, hablar de ti con alegría, contar tus anecdotas. Sin ti el grupo ya no es lo mismo, falta tu inteligencia creativa, faltan tus casi 190 centímetros de humanidad. La distancia nunca fue suficiente y siempre, de una manera o de otra, supimos el uno del otro.
Hoy en día falta creatividad por todas las esquinas, en todos los oficios y ante tu ausencia los que la defendemos nos quedamos huerfanos. Tu paradoja es ser Ingeniero de Caminos en un alma de artista..., ser un técnico de espíritu libre que prefiere redactar un cuento a un procedimiento, que disfruta más con un ocaso que con un puente atirantado. Créeme que hoy me siento solo. Créeme que hoy nos sentimos solos. Siempre te he tenido envidia, no solo por ser más guapo más alto y más inteligente que yo, sino por ser simplemente mejor. Aspiro a ser como tú. O casi. Un poco más libre.
Aun así nada te impidió terminar la carrera y ejercerla. Acostumbrado como estabas al desapego, al desarraigo, te moviste geográficamente persiguiendo tus trabajos. Conociste a tu princesa y viviste tu propia primavera en Cataluña. Esa princesa, a la que no conozco, es ya parte de mi vida. Esa princesa, a la que no conocemos, es ya parte de nuestras vidas. Sé que trabajabas en una novela, que seguías haciendo fotografías fantásticas y que seguías involucrado en la política más pura, la que va desde las personas hacia las instituciones. Sé que seguías libre, intentando que si el mundo gira en un sentido, tu caminar hacia el contrario. Tu triste final ha sido acorde a tu existencia situándose fuera de los renglones que marca la sociedad. Lloro y pienso que en ésto podrías haber sido un poco más convencional, por una vez en la vida.
Nos enseñaste lo que es una guagua y unas papas. Compartir pasó a ser sinónimo de a pachas. Nos diste a probar el Ron - miel...., nos has dado tanto por tan poco!. Los pájaros viajan hacia el oeste en tu perfil y hacia allí iremos todos detrás de ti. Dále recuerdos a Gandhi, a Bob Marley y a Jorge Semprún y espéranos sentado alrededor de una fumarola de incienso.
"Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento"... Miguel Hernández.
Lo primero que me viene a la cabeza un día como hoy es verte tumbado en la cama del colegio mayor con tu camiseta roja de Turquia, el pelo rizado y largo, siempre sin peinar, en la penumbra. Quizás jugando al ajedrez, quizás simplemente escuchando. Sonriendo. Rojo de alma e ideología y negro canario. Pensarte en blanco y negro es imposible. Pensarte arrodillado es impensable. Conocerte y no quererte, una odisea. No olvido. No olvidamos.
Compartíamos muchas cosas, lo último el amor por la escritura. Su blog está enlazado en el mio arriba a la derecha; antes el fútbol, los estudios, las tendencias políticas y sobre todo un puñado de valores que para ti eran naturales y por los que yo suspiro, como el amor a la amistad, la libertad de pensamiento y la tolerancia.
Robabas natillas y naranjas en el comedor aprovechando unos amplios pantalones de chandal semicaídos. No olvido. No olvidamos. En las pachangas de futbito eras hiper competitivo y un poco sucio. Tampoco lo olvido. Fuimos poco a poco recorriendo nuestro camino en Santander, a velocidades divergentes pero hombro con hombro. Empezamos en el Colegio mayor, seguimos desperdigados por los pisos de los alrededores de la escuela. Volver a su Tenerife, a La Laguna, solamente 2 veces en 9 largos meses seguro que se te hacía muy duro y, quizás por eso, eras de los que más se entregó al grupo. Desde el 94 al 98 trabajamos conjuntamente en forjar un grupo de amigos tan sólido como flexible. Es un orgullo para mi que siga existiendo dicha cuadrilla. El 7 de julio nos volveremos a ver pero nada será igual. Desde aquí prometo remontar la tristeza que me invade y recordarte siempre sonriente, hablar de ti con alegría, contar tus anecdotas. Sin ti el grupo ya no es lo mismo, falta tu inteligencia creativa, faltan tus casi 190 centímetros de humanidad. La distancia nunca fue suficiente y siempre, de una manera o de otra, supimos el uno del otro.
Hoy en día falta creatividad por todas las esquinas, en todos los oficios y ante tu ausencia los que la defendemos nos quedamos huerfanos. Tu paradoja es ser Ingeniero de Caminos en un alma de artista..., ser un técnico de espíritu libre que prefiere redactar un cuento a un procedimiento, que disfruta más con un ocaso que con un puente atirantado. Créeme que hoy me siento solo. Créeme que hoy nos sentimos solos. Siempre te he tenido envidia, no solo por ser más guapo más alto y más inteligente que yo, sino por ser simplemente mejor. Aspiro a ser como tú. O casi. Un poco más libre.
Aun así nada te impidió terminar la carrera y ejercerla. Acostumbrado como estabas al desapego, al desarraigo, te moviste geográficamente persiguiendo tus trabajos. Conociste a tu princesa y viviste tu propia primavera en Cataluña. Esa princesa, a la que no conozco, es ya parte de mi vida. Esa princesa, a la que no conocemos, es ya parte de nuestras vidas. Sé que trabajabas en una novela, que seguías haciendo fotografías fantásticas y que seguías involucrado en la política más pura, la que va desde las personas hacia las instituciones. Sé que seguías libre, intentando que si el mundo gira en un sentido, tu caminar hacia el contrario. Tu triste final ha sido acorde a tu existencia situándose fuera de los renglones que marca la sociedad. Lloro y pienso que en ésto podrías haber sido un poco más convencional, por una vez en la vida.
Nos enseñaste lo que es una guagua y unas papas. Compartir pasó a ser sinónimo de a pachas. Nos diste a probar el Ron - miel...., nos has dado tanto por tan poco!. Los pájaros viajan hacia el oeste en tu perfil y hacia allí iremos todos detrás de ti. Dále recuerdos a Gandhi, a Bob Marley y a Jorge Semprún y espéranos sentado alrededor de una fumarola de incienso.
"Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento"... Miguel Hernández.
martes, 7 de junio de 2011
23 días sin humo
El domingo 16 de mayo a las ocho de la tarde, después de volver de Medina donde se celebraban las fiestas de San Isidro, fume mi último Chester, mi último rubio americano. Han pasado 23 días, algunos han sido largos y tediosos pero la mayoría han sido satisfactorios.
Después de estos 23 días estoy bastante feliz. Ya desde hace algunos días no estoy tomando las pastillas pero he de reconocer que no sé exactamente si por su acción, por el efecto placebo o porqué, los primeros días no padecí ansiedad. O por lo menos la ansiedad que debía sentir (¿prejuicio?, nunca lo sabré). A día de hoy la susodicha ansiedad es muy limitada y se presenta solamente en momentos que en su día se asociaron a fumar o cuando ves a alguien fumar realmente a gusto. En este sentido recuerdo al llegar a Barajas desde Senegal, una persona que caminaba a mi lado por la eterna terminal 4 y al salir a la calle posó la maleta y encendió un cigarrillo. Esos sí los echo de menos, los que se fuman a gusto pero, ¿cuantos son?, en mi caso ni siquiera uno al día de los 30+ que me metía.
En cualquier caso la tentación va y viene pero dura poco, no más de medio minuto. Y en esos momentos en mi caso hay dos antídotos que funcionan bien: 1: No tener tabaco a mano (yo pase por el grifo los 4 o 5 paquetes empezados que tenia el día 2 de este proceso) y coger un chicle (en el coche) o un caramelo (casa y trabajo). 2: Y más importante: saber que si no fumas ese cigarrillo estarás más cerca del objetivo y que si lo haces tirarás por la borda un montón de trabajo. Para mi pensar ésto cuando me apetece fumar es mano de santo, es relajación. Y basta con pensarlo una vez, la ansiedad desaparece enseguida.
Y luego están los pequeños (o grandes) detalles de mi vida sin el humo. Porque lo que se aprecian son eso, detalles, ya que los hechos realmente serios como estar acopiando años de vida o estar ganándome una muerte más digna no se perciben. Esos fueron causas para dejar de fumar, darme cuenta de que quizás no sea inmortal.
Como iba diciendo, detalles como ver una película entera en el cine sin sufrir a partir de la primera hora. O como el montón de espacio que tengo en los bolsillos. Uno de mis preferidos: el sentido del olfato ha vuelto. En Bandafassi al pasar por el lado de una casa me llegó un olor nítido a lentejas cocinándose. Yo antes era incapaz de percibir ese tipo de olores en la calle. O el perfume de una amiga a la que pregunté si se había echado más cantidad que otras veces y me dijo que no. El ambientador del coche por fin parece una inversión rentable. Lo que de verdad no he notado es diferencia en el sentido del gusto, no noto especial intensidad en los sabores ni me parecen distintos a cuando estaba tragando humo. De momento no he engordado pero para eso los doce días que estado en Senegal han ayudado. Ahora creo que estoy comiendo más y voy a tratar de controlarlo. A ver si por fin empiezo a ir a correr y mejora el tiempo y a nadar a la playa.
Pero como iba diciendo me siento más feliz. La garganta no me duele por las mañanas ni tengo la tos que me provocaba hasta nauseas a la hora de la ducha matutina. Además siento que estoy haciendo algo positivo, algo que es intrínsecamente bueno para mí y para mis padres, a los que, quizás, esté ahorrando verme consumirme en una camilla del hospital. Eso si es que al final del todo no soy inmortal. Aparte entre 40 y 45 euros a la semana que me ahorro, pero esta es la parte que menos satisfacción me da, quiero decir, no considero que lo caro que está el tabaco sea un incentivo para dejar de fumar. Al menos en mi caso.
Espero no recaer y de momento la cosa va bien porque soy feliz. Gracias a todos los que me incitasteis a tomar esta decisión, en especial a María que me regaló las pastillas (el mejor regalo que me han hecho en mucho tiempo), a Ángela que me regaló ya hace tiempo el libro de dejar de fumar (y nunca desistió en su deseo de que lo hiciera) y ánimo a Move que me saca 10 días de diferencia en este tinglado. Y con absoluta sinceridad, cuesta trabajo pero el beneficio es mucho mayor y, por ello y en mi caso, no está siendo en absoluto difícil.
Después de estos 23 días estoy bastante feliz. Ya desde hace algunos días no estoy tomando las pastillas pero he de reconocer que no sé exactamente si por su acción, por el efecto placebo o porqué, los primeros días no padecí ansiedad. O por lo menos la ansiedad que debía sentir (¿prejuicio?, nunca lo sabré). A día de hoy la susodicha ansiedad es muy limitada y se presenta solamente en momentos que en su día se asociaron a fumar o cuando ves a alguien fumar realmente a gusto. En este sentido recuerdo al llegar a Barajas desde Senegal, una persona que caminaba a mi lado por la eterna terminal 4 y al salir a la calle posó la maleta y encendió un cigarrillo. Esos sí los echo de menos, los que se fuman a gusto pero, ¿cuantos son?, en mi caso ni siquiera uno al día de los 30+ que me metía.
En cualquier caso la tentación va y viene pero dura poco, no más de medio minuto. Y en esos momentos en mi caso hay dos antídotos que funcionan bien: 1: No tener tabaco a mano (yo pase por el grifo los 4 o 5 paquetes empezados que tenia el día 2 de este proceso) y coger un chicle (en el coche) o un caramelo (casa y trabajo). 2: Y más importante: saber que si no fumas ese cigarrillo estarás más cerca del objetivo y que si lo haces tirarás por la borda un montón de trabajo. Para mi pensar ésto cuando me apetece fumar es mano de santo, es relajación. Y basta con pensarlo una vez, la ansiedad desaparece enseguida.
Y luego están los pequeños (o grandes) detalles de mi vida sin el humo. Porque lo que se aprecian son eso, detalles, ya que los hechos realmente serios como estar acopiando años de vida o estar ganándome una muerte más digna no se perciben. Esos fueron causas para dejar de fumar, darme cuenta de que quizás no sea inmortal.
Como iba diciendo, detalles como ver una película entera en el cine sin sufrir a partir de la primera hora. O como el montón de espacio que tengo en los bolsillos. Uno de mis preferidos: el sentido del olfato ha vuelto. En Bandafassi al pasar por el lado de una casa me llegó un olor nítido a lentejas cocinándose. Yo antes era incapaz de percibir ese tipo de olores en la calle. O el perfume de una amiga a la que pregunté si se había echado más cantidad que otras veces y me dijo que no. El ambientador del coche por fin parece una inversión rentable. Lo que de verdad no he notado es diferencia en el sentido del gusto, no noto especial intensidad en los sabores ni me parecen distintos a cuando estaba tragando humo. De momento no he engordado pero para eso los doce días que estado en Senegal han ayudado. Ahora creo que estoy comiendo más y voy a tratar de controlarlo. A ver si por fin empiezo a ir a correr y mejora el tiempo y a nadar a la playa.
Pero como iba diciendo me siento más feliz. La garganta no me duele por las mañanas ni tengo la tos que me provocaba hasta nauseas a la hora de la ducha matutina. Además siento que estoy haciendo algo positivo, algo que es intrínsecamente bueno para mí y para mis padres, a los que, quizás, esté ahorrando verme consumirme en una camilla del hospital. Eso si es que al final del todo no soy inmortal. Aparte entre 40 y 45 euros a la semana que me ahorro, pero esta es la parte que menos satisfacción me da, quiero decir, no considero que lo caro que está el tabaco sea un incentivo para dejar de fumar. Al menos en mi caso.
Espero no recaer y de momento la cosa va bien porque soy feliz. Gracias a todos los que me incitasteis a tomar esta decisión, en especial a María que me regaló las pastillas (el mejor regalo que me han hecho en mucho tiempo), a Ángela que me regaló ya hace tiempo el libro de dejar de fumar (y nunca desistió en su deseo de que lo hiciera) y ánimo a Move que me saca 10 días de diferencia en este tinglado. Y con absoluta sinceridad, cuesta trabajo pero el beneficio es mucho mayor y, por ello y en mi caso, no está siendo en absoluto difícil.
miércoles, 1 de junio de 2011
Senegal, primeros recuerdos
En el pais Bassari hay 3 arboles "grandes". Por un lado están los tamarindos cuyas ramas se mascan. También hay baobabs, aunque menos que en la zona de la costa. Es un árbol curioso con un tronco potente de madera inservible y ramas pequeñas de donde cuelga el pan de mono, la comida de los simios. Pero sobre todo están las ceibas, grandiosas, enormes y con forma casi circular. Estas tres especies de arboles es uno de los muchos detalles que he añadido a mi vida los 10 días que he estado por allí.
En la población de Bandafassi conozco gente de tres etnias distintas. Allí conviven una mayoría Peul, un amplio grupo Bedik y algún Bassari. Cada etnia maneja su propio idioma y costumbres pero sin embargo no su propia religión, siendo mayoritariamente musulmanes. Si añadimos a esos idiomas el wólof, que originariamente es de la etnia homónima de la región de Dakar y Thies pero que hoy en día es la lengua nacional, y el francés nos ponen en nada menos que cinco los idiomas que se hablan en un pueblo al que yo le calculo 3000 habitantes como mucho. Es una riqueza cultural inmensa.
Aprieta el calor por la tarde y una buena solución es comer un mango. Yo creía que esa fruta la conocía pero allí es como otro producto, carnoso, madurado en el árbol. Los compro en el pueblo a 15 cms. de euro cada uno. Me siento bajo un árbol y espero a que lleguen los niños. En cuestión de diez minutos tengo tantos alrededor que casi no lo puedo manejar. En esto la diferencia es radical con Europa. Hay muchos niños y las madres son jóvenes. Aparte por aqui es habitual ver a las madres detrás de los niños siendo raro ver un niño menor de 6 años solo; en Senegal son los niños los que van detrás de las madres, que están trabajando todo el día. Por consejo de José María me llevé globos, pelotas y otros juguetes baratos que voy repartiendo a los niños a cambio de una sonrisa. Los desgastan literalmente.
Paso en el campamento de Leontine 7 noches. Mi habitación es una cabaña sin agua corriente y con luz solamente de siete de la tarde a una de la mañana. La rutina es acostarse pronto (aprovechando algo de la luz para poner el ventilador) y levantarme pronto. A mediodía y antes de que el sol se cuele por la ventana una siesta. Como se come alrededor de la una no hay problema. Entre medias visitar los proyectos y hablar con la gente. Prometo mejorar mi francés. Con eso la experiencia hubiera sido aun mejor. Gracias Ambrosio, excelente guía, mejor persona y traductor necesario.
He recuperado el olfato en Senegal y me ha venido bien. Las mujeres cocinan en la calle sobre unas brasas en un puchero. Los hombres dialogan tanto de la vida que se les va a desgastar la lengua mucho antes que las manos y los campos acaban de secarse ahora que llega la temporada de lluvias. Se empiezan a plantar el mijo, el cacahuete y el algodón.
Poco a poco iré escribiendo más de la experiencia a medida que los recuerdos y los sentimientos vayan aflorando y el color de África (gente negra con ropas y collares de colores brillantes sobre una pista ocre y arboles verdes bajo un cielo azul infinito) vaya anidando en mi retina de nuevo. Besos a África.
En la población de Bandafassi conozco gente de tres etnias distintas. Allí conviven una mayoría Peul, un amplio grupo Bedik y algún Bassari. Cada etnia maneja su propio idioma y costumbres pero sin embargo no su propia religión, siendo mayoritariamente musulmanes. Si añadimos a esos idiomas el wólof, que originariamente es de la etnia homónima de la región de Dakar y Thies pero que hoy en día es la lengua nacional, y el francés nos ponen en nada menos que cinco los idiomas que se hablan en un pueblo al que yo le calculo 3000 habitantes como mucho. Es una riqueza cultural inmensa.
Aprieta el calor por la tarde y una buena solución es comer un mango. Yo creía que esa fruta la conocía pero allí es como otro producto, carnoso, madurado en el árbol. Los compro en el pueblo a 15 cms. de euro cada uno. Me siento bajo un árbol y espero a que lleguen los niños. En cuestión de diez minutos tengo tantos alrededor que casi no lo puedo manejar. En esto la diferencia es radical con Europa. Hay muchos niños y las madres son jóvenes. Aparte por aqui es habitual ver a las madres detrás de los niños siendo raro ver un niño menor de 6 años solo; en Senegal son los niños los que van detrás de las madres, que están trabajando todo el día. Por consejo de José María me llevé globos, pelotas y otros juguetes baratos que voy repartiendo a los niños a cambio de una sonrisa. Los desgastan literalmente.
Paso en el campamento de Leontine 7 noches. Mi habitación es una cabaña sin agua corriente y con luz solamente de siete de la tarde a una de la mañana. La rutina es acostarse pronto (aprovechando algo de la luz para poner el ventilador) y levantarme pronto. A mediodía y antes de que el sol se cuele por la ventana una siesta. Como se come alrededor de la una no hay problema. Entre medias visitar los proyectos y hablar con la gente. Prometo mejorar mi francés. Con eso la experiencia hubiera sido aun mejor. Gracias Ambrosio, excelente guía, mejor persona y traductor necesario.
He recuperado el olfato en Senegal y me ha venido bien. Las mujeres cocinan en la calle sobre unas brasas en un puchero. Los hombres dialogan tanto de la vida que se les va a desgastar la lengua mucho antes que las manos y los campos acaban de secarse ahora que llega la temporada de lluvias. Se empiezan a plantar el mijo, el cacahuete y el algodón.
Poco a poco iré escribiendo más de la experiencia a medida que los recuerdos y los sentimientos vayan aflorando y el color de África (gente negra con ropas y collares de colores brillantes sobre una pista ocre y arboles verdes bajo un cielo azul infinito) vaya anidando en mi retina de nuevo. Besos a África.
jueves, 12 de mayo de 2011
Senegal, cuenta atrás
Dentro de una semana estaré viajando a Senegal. Poco a poco afloran los nervios y voy quemando una de las fases importantes de cualquier viaje: disfrutar el antes.
Ya voy teniendo claro cual va a ser el programa de voluntariado que voy a realizar. Realmente en Kedougou voy a estar 6 días lo que me deja poco margen para ser realmente productivo. Los otro 4 turismo puro y duro de vuelta a Dakar, con Demba, una persona a la cual no hace falta conocer para sentir su liderazgo. En ese poco tiempo hay ciertas cosas en las cuales si puedo avanzar. Una es básica y es hacer seguimiento de los proyectos e informar a la ONG de su estado. Esto ya lo vi en Nepal: en un proyecto de desarrollo generalmente no vale con voluntad y dinero, hace falta mucho seguimiento y coordinación con los locales. Esta parte preocupa a la ONG y es razonable. Entre los proyectos de los cuales tengo que hacer seguimiento está una huerta en Didenfello que se ha secado. Por lo que se ve no se ha logrado encontrar un pozo decente en el área del huerto y, precisamente, iré desde Dakar a Kedougou con un sondista español que trabaja por allí y a ver que se puede hacer. Otros proyectos son la huerta de Bandafassi, comprobar que sigue en orden y evaluar su rendimiento y, sobre todo, su viabilidad para ser sostenible algún día. También una granja de pollos, controlar que se hayan comprado los gallos y los pollos que tenían que comprarse.
Además está el tema de la cabaña donde me voy a alojar que está incompleta. Intentar convertirla en más habitable es otro de los objetivos del viaje. Además me gustaría orientar a Leontine, la dueña del campamento donde está la cabaña, sobre el turismo occidental, sus querencias y manías, para que pueda desarrollar su proyecto. El presi me ha pedido que le enseñe a hacer algún plato occidental..., como no sea pasta con tomate... Para el montaje de la cabaña, los que me conocen saben que no soy el de Bricomanía precisamente pero, como en todo, se hará lo que se pueda.
Hasta aquí los objetivos de la ONG (los principales, hay alguno más). Los míos propios son conocer una cultura distinta, conocer un continente distinto que desde pequeño me fascina. A día de hoy me siento infantil en ese sentido y sigo creyendo en África como un lugar idílico. Como siempre que viajo a lugares remotos existe un objetivo implícito que es arrancar algún que otro prejuicio de mis entrañas. Me vienen preguntas como ¿Hará tanto calor?, ¿Los pájaros serán de colores?, ¿Que tipo de vegetación habrá?. Espero que mi nivel 0 de francés de garrafón no sea un impedimento total para implicarme con las personas. En el vuelo le meteré un intensivo.
La ilusión y la esperanza mueven el mundo. A raíz de involucrarme en este mundo de la cooperación estoy conociendo gente que se está dejando la piel ayudando a los demás. Yo soy más egoísta que ellos y peor persona pero me mantendré fiel a la religión del granito de arena. Una manera de evaluar nuestros actos es preguntarnos: ¿Que pasaría si todo el mundo hiciera lo mismo?. Tres ejemplos: ¿Que pasaría si todo el mundo desconfiara de las ONG y no donara nada?, ¿Que pasaría si todo el mundo manejara los mismos prejuicios respecto al tercer mundo? ¿Que pasaría si todo el mundo dedicará 2 semanas al año a intentar mejorar la vida de nuestros congéneres más desafortunados?. Pues eso.
Ya voy teniendo claro cual va a ser el programa de voluntariado que voy a realizar. Realmente en Kedougou voy a estar 6 días lo que me deja poco margen para ser realmente productivo. Los otro 4 turismo puro y duro de vuelta a Dakar, con Demba, una persona a la cual no hace falta conocer para sentir su liderazgo. En ese poco tiempo hay ciertas cosas en las cuales si puedo avanzar. Una es básica y es hacer seguimiento de los proyectos e informar a la ONG de su estado. Esto ya lo vi en Nepal: en un proyecto de desarrollo generalmente no vale con voluntad y dinero, hace falta mucho seguimiento y coordinación con los locales. Esta parte preocupa a la ONG y es razonable. Entre los proyectos de los cuales tengo que hacer seguimiento está una huerta en Didenfello que se ha secado. Por lo que se ve no se ha logrado encontrar un pozo decente en el área del huerto y, precisamente, iré desde Dakar a Kedougou con un sondista español que trabaja por allí y a ver que se puede hacer. Otros proyectos son la huerta de Bandafassi, comprobar que sigue en orden y evaluar su rendimiento y, sobre todo, su viabilidad para ser sostenible algún día. También una granja de pollos, controlar que se hayan comprado los gallos y los pollos que tenían que comprarse.
Además está el tema de la cabaña donde me voy a alojar que está incompleta. Intentar convertirla en más habitable es otro de los objetivos del viaje. Además me gustaría orientar a Leontine, la dueña del campamento donde está la cabaña, sobre el turismo occidental, sus querencias y manías, para que pueda desarrollar su proyecto. El presi me ha pedido que le enseñe a hacer algún plato occidental..., como no sea pasta con tomate... Para el montaje de la cabaña, los que me conocen saben que no soy el de Bricomanía precisamente pero, como en todo, se hará lo que se pueda.
Hasta aquí los objetivos de la ONG (los principales, hay alguno más). Los míos propios son conocer una cultura distinta, conocer un continente distinto que desde pequeño me fascina. A día de hoy me siento infantil en ese sentido y sigo creyendo en África como un lugar idílico. Como siempre que viajo a lugares remotos existe un objetivo implícito que es arrancar algún que otro prejuicio de mis entrañas. Me vienen preguntas como ¿Hará tanto calor?, ¿Los pájaros serán de colores?, ¿Que tipo de vegetación habrá?. Espero que mi nivel 0 de francés de garrafón no sea un impedimento total para implicarme con las personas. En el vuelo le meteré un intensivo.
La ilusión y la esperanza mueven el mundo. A raíz de involucrarme en este mundo de la cooperación estoy conociendo gente que se está dejando la piel ayudando a los demás. Yo soy más egoísta que ellos y peor persona pero me mantendré fiel a la religión del granito de arena. Una manera de evaluar nuestros actos es preguntarnos: ¿Que pasaría si todo el mundo hiciera lo mismo?. Tres ejemplos: ¿Que pasaría si todo el mundo desconfiara de las ONG y no donara nada?, ¿Que pasaría si todo el mundo manejara los mismos prejuicios respecto al tercer mundo? ¿Que pasaría si todo el mundo dedicará 2 semanas al año a intentar mejorar la vida de nuestros congéneres más desafortunados?. Pues eso.
martes, 10 de mayo de 2011
Lugares: Las Vegas
Antonio Armijo, un español, dio nombre a un valle desierto, en el lejano oeste de los Estados Unidos antes incluso de que fuera anexionado por la unión, alrededor de 1830. Cien años después comenzó a escribirse la historia de una de las mayores locuras colectivas del urbanismo contemporáneo, por muchas alcaldesas de Valencia que repitan cargo. Aprovechando la legalización del juego y la construcción de la monumental presa Hoover (que convirtió en habitable el lugar), se empezaron a construir casinos y hoteles en mitad del desierto. A día de hoy 17 de los 25 hoteles más grandes del mundo están en Las Vegas. La ciudad del estado de Nevada recibe 38 millones de visitantes al año mientras España entera recibe 53 millones y es la principal industria del país. Y eso en mitad de un desierto, en mitad de la nada. Sin recursos naturales ni catedrales góticas. Sin mar ni playas.
Nada más llegar el aire seco es lo único que nos recuerda que estamos en un paraje agreste. Antes, sin salir del propio aeropuerto, ya nos hacemos una idea de encontrarnos en un lugar diferente: en McCarran hay tragaperras. En USA solo está permitido jugar en 2 estados de la unión pero en esos dos se juega sin parar.
La ostentación es brutal. De hecho todos conocemos Las Vegas por las películas o series americanas y no defrauda, simplemente es exactamente como creemos que es. Mi primera impresión fue de día ya que llegamos a la mañana y no fue buena. El hormigón, de día, es gris. El asfalto, de día, es negro. Y el sol aprieta más de día que de noche..., sobre todo en Las Vegas. Pero de noche todo cambia y estalla la luz y el neón. Todos los casinos y resorts se iluminan enteros, ejerciendo la ostentación, el deporte favorito de la zona. El Bellaggio (Ocean´s eleven) pone en marcha las fuentes que sey el MGM Grand, un poco más abajo, en el strip, es verde entero e inabarcable por dentro. El Paris, el Venetian, con sus horteras pero trabajadas imitaciones de las ciudades referidas. El lujoso Wynn. El Caesars Palace (Resacón en Las Vegas) con su galería de tiendas donde siempre es de día. Cualquier combate de boxeo que se precie es en las Vegas. En una misma semana puedes tener a la filarmónica de Berlin, a Mark Knopfler y a The Who. Por supuesto que te puedes casar vestido de Elvis y tu mujer de Olivia Newton-John. Eso también es verdad en la ciudad que más mentiras vende.
Los espectáculos son inabarcables e impresionantes, pero a ese lugar se va a jugar. La entrada a los casinos es totalmente libre, sin ningún código de vestimenta. Puedes entrar sin dinero y sin camiseta. O con smoking. O enfundado en una bandera de Burkina Fasso y chanclas y calcetines. O como te de la gana. Realmente no les importa. La dedicación al turista es total y éstos le corresponden gastándoselo todo. Mientras juegues la bebida es gratis. Cualquier bebida y de la calidad que quieras. Si se te acaba la guita puedes pedir un préstamo al casino, en la correspondiente oficina y, si te arruinas y lo pierdes todo (no solo el dinero), el casino te ofrece su ayuda para curar tus problemas con el juego. Manda huevos. En el casino empieza y acaba todo. Está abierto 24 horas al día. La piscina y el bar también lo están. Todos los servicios de SPA también. Se puede fumar en casi cualquier sitio y si uno, por pura casualidad, gana dinero, el resort le ofrece la posibilidad de gastarlo en las tiendas más lujosas o en los espectáculos más suntuosos. También puedes visitar en helicóptero el único atractivo turístico natural que tiene el lugar: El Gran Cañón del Colorado por 300 dolares.
Un americano standard es ordenado y trabajador, con poco tiempo para él. Es ordenado y meticuloso hasta para su ocio y su familia a la que dedica exactamente una cantidad de tiempo, al día y a la semana. Las Vegas es una alcantarilla para los instintos de los estadounidenses, es como descorchar una botella que se agita 51 semanas al año. En ese lugar, nada está prohibido más allá del sentido común menos estricto. Abundan las drogas y la prostitución. Abunda el pecado. Abundan los excesos. En una mesa de Black Jack charlé con un muchacho que me dijo que llevaba tres días seguidos jugando y debía ser verdad a juicio de su cara. Ellos lo juegan seguido, por aquí lo repartimos más.
El turismo es Las Vegas. No hay nada parecido en el mundo. No hay ningún lugar que lo ofrezca todo a la vez y en todas las calidades y cantidades imaginables. Llegar desde Las Vegas a Ordizia (que es lo que hice) es como visitar la Luna, es como leer a Neruda después de comerte una hamburguesa con queso. Los dos sitios son necesarios, solamente que en proporción de 50 a 2 semanas que tiene el año en favor de ese pueblo del Goierri. Todo tiene su momento en la vida, Las Vegas también.
Nada más llegar el aire seco es lo único que nos recuerda que estamos en un paraje agreste. Antes, sin salir del propio aeropuerto, ya nos hacemos una idea de encontrarnos en un lugar diferente: en McCarran hay tragaperras. En USA solo está permitido jugar en 2 estados de la unión pero en esos dos se juega sin parar.
La ostentación es brutal. De hecho todos conocemos Las Vegas por las películas o series americanas y no defrauda, simplemente es exactamente como creemos que es. Mi primera impresión fue de día ya que llegamos a la mañana y no fue buena. El hormigón, de día, es gris. El asfalto, de día, es negro. Y el sol aprieta más de día que de noche..., sobre todo en Las Vegas. Pero de noche todo cambia y estalla la luz y el neón. Todos los casinos y resorts se iluminan enteros, ejerciendo la ostentación, el deporte favorito de la zona. El Bellaggio (Ocean´s eleven) pone en marcha las fuentes que sey el MGM Grand, un poco más abajo, en el strip, es verde entero e inabarcable por dentro. El Paris, el Venetian, con sus horteras pero trabajadas imitaciones de las ciudades referidas. El lujoso Wynn. El Caesars Palace (Resacón en Las Vegas) con su galería de tiendas donde siempre es de día. Cualquier combate de boxeo que se precie es en las Vegas. En una misma semana puedes tener a la filarmónica de Berlin, a Mark Knopfler y a The Who. Por supuesto que te puedes casar vestido de Elvis y tu mujer de Olivia Newton-John. Eso también es verdad en la ciudad que más mentiras vende.
Los espectáculos son inabarcables e impresionantes, pero a ese lugar se va a jugar. La entrada a los casinos es totalmente libre, sin ningún código de vestimenta. Puedes entrar sin dinero y sin camiseta. O con smoking. O enfundado en una bandera de Burkina Fasso y chanclas y calcetines. O como te de la gana. Realmente no les importa. La dedicación al turista es total y éstos le corresponden gastándoselo todo. Mientras juegues la bebida es gratis. Cualquier bebida y de la calidad que quieras. Si se te acaba la guita puedes pedir un préstamo al casino, en la correspondiente oficina y, si te arruinas y lo pierdes todo (no solo el dinero), el casino te ofrece su ayuda para curar tus problemas con el juego. Manda huevos. En el casino empieza y acaba todo. Está abierto 24 horas al día. La piscina y el bar también lo están. Todos los servicios de SPA también. Se puede fumar en casi cualquier sitio y si uno, por pura casualidad, gana dinero, el resort le ofrece la posibilidad de gastarlo en las tiendas más lujosas o en los espectáculos más suntuosos. También puedes visitar en helicóptero el único atractivo turístico natural que tiene el lugar: El Gran Cañón del Colorado por 300 dolares.
Un americano standard es ordenado y trabajador, con poco tiempo para él. Es ordenado y meticuloso hasta para su ocio y su familia a la que dedica exactamente una cantidad de tiempo, al día y a la semana. Las Vegas es una alcantarilla para los instintos de los estadounidenses, es como descorchar una botella que se agita 51 semanas al año. En ese lugar, nada está prohibido más allá del sentido común menos estricto. Abundan las drogas y la prostitución. Abunda el pecado. Abundan los excesos. En una mesa de Black Jack charlé con un muchacho que me dijo que llevaba tres días seguidos jugando y debía ser verdad a juicio de su cara. Ellos lo juegan seguido, por aquí lo repartimos más.
El turismo es Las Vegas. No hay nada parecido en el mundo. No hay ningún lugar que lo ofrezca todo a la vez y en todas las calidades y cantidades imaginables. Llegar desde Las Vegas a Ordizia (que es lo que hice) es como visitar la Luna, es como leer a Neruda después de comerte una hamburguesa con queso. Los dos sitios son necesarios, solamente que en proporción de 50 a 2 semanas que tiene el año en favor de ese pueblo del Goierri. Todo tiene su momento en la vida, Las Vegas también.
martes, 3 de mayo de 2011
Lugares: New York
Franky ojos azules dijo: "I want to wake up in that city that never sleeps"...., y no pude dejar de tararearlo en los 11 dias que estuve por allí. Cuando subimos emocionados al Rockefeller Center con su vista de 360 grados...., al norte Central Park y Harlem, el lujoso Upper East Side y el Bronx...., al sur el distrito financiero, sin las torres..., el Soho, Brooklyn y Mss. Liberty.... Hoy vuelve a mi en el dia en que se supone que Bin Laden ha sido cazado la emoción que sentí cuando vi los nombres de las 3000 victimas de los atentados de 2001. Uno cuando ve una cifra no se imagina lo que realmente supone. Cuando los 3000 nombres se escriben uno detras de otro ocupan una fachada entera.
También me emocioné junto al edificio Dakota donde asesinaron a John Lennon, uno de los pocos ídolos que he tenido (quizás junto a Freddie Mercury y Paul Newman). Imaginé a Yoko Ono con las manos manchadas de su amado mientras a éste se le escapaba la vida. Escuchaba "A day in the Life" dentro de mi.
Broadway atraviesa Manhattan desde Harlem hasta Chinatown y cruza y da forma a Times Square, un festival de luz. Precisamente en lo que ahora es Chinatown a principios de siglo Vito Andolini fundó Genco Oil cuando la miseria y la emigración acuciaban Europa y no Asia y Africa como ahora. Como todos los inmigrantes que llegaban en barco a USA, paraban en Ellis Island, enfrente de Manhattan y de la estatua de la Libertad donde eran investigados médica y políticamente antes de autorizarles la entrada. Los italianos se situaron en el lado oeste de Manhattan y allí a Vito, que por entonces ya había cambiado su apellido a Corleone, le dispararon cuando iba a comprar fruta enfrente de su casa en Little Italy.
El Empire State domina junto al Chrysler Building el Mid Town de Manhattan, la zona de expansión de la primera mitad del siglo XX. Fueron los edificios más altos del mundo. Es la zona de las tiendas de la quinta avenida, donde Audrey Hepburn se quedaba clavada en el escaparate de Tiffanys envuelta en negro.... Allí está el Madison Square Garden, en la calle 34 con la Séptima y, enfrente, el nido donde nos quedamos, el Hotel Pennsylvania. Mucho mas lejos, en el Bronx se encuentra el estadio de los Yankees donde jugó Joe Dimaggio y donde compré en la reventa entradas a un aprendiz de rapero de camiseta blanca y pantalones caidos. Desde el Madison (donde jugaron Willis Reed y Patrick Ewing) hacia el sur puedes bajar por cualquier avenida, pero si bajas por Broadway, te encontrarás el imponente Flatiron Building y Union Square donde pudimos comprar fruta en los puestos Amish. Hacia el norte si vas por el oeste llegarás a Times Square y por el este a Park Avenue y Madison Avenue te conducirán al glamuroso Upper East Side. Al sur de esas calles el edificio de las naciones unidas y un precioso paseo por la ribera del Hudson hacia Chinatown, con vistas a Brooklyn. Desde ahí sumergirse en el Soho o llegarse a Wall Street. O sentarse en un banco y solamente ver pasar la gente.
La comida en la ciudad es tema aparte. la oferta es infinita, hot dogs a 1 dolar por la calle, Hamburguesas con guarnición a 25 dolares, las mejores Pizzas del mundo (incluida Italia) en Arturo`s, restaurantes donde solo se puede entrar de etiqueta... los neoyorquinos practican el After work, o sea, tomar algo después del trabajo. Una cerveza y una ración de Nachos con guacamole rodeado de sofisticadas y yuppies es una buena experiencia. Ahora sí pagarás 30 dolares más la obligatoria propina.
Brooklyn, Queens y el Bronx esperan al otro lado del Hudson. Los puentes de New York darían para una entrada del blog, pero me quedaré con el de Brooklyn por encima del resto por su armazón de piedra y su rotundidad. Los chicos de "Erase una vez en América" jugando a la pelota debajo de su enormidad. Desde Brooklyn Highs al atardecer uno comprende la grandeza de Manhattan. Allí se crió Mike Tyson. A Staten Island, el quinto distrito, solo se llega en ferry o a través del puente Verrazano.
Dalí y Picasso son venerados en el Moma lo que supone un orgullo. El Metropolitan es inabarcable y gratuito y el Guggenheim es caro y moderno. En la Neuegalerie casi me caigo de la emoción al observar a Klimt en estado puro. Museos infinitos..., decenas de musicales a 130 dolares la entrada, entre los que elegimos Chicago. El arte y la City..., las artes figurativas y la pasión que puede haber en un patronato que se llevo hasta un templo egipcio entero hasta el museo Metropolitano.
Uno es capaz de imaginar los sitios pero New York tiene la grandeza de no defraudar las expectativas que genera el hecho de que todo el mundo ya lo conoce antes de ir allí. Todos hemos paseado con Woody Allen por Tribeca, vimos el desastre del 11-S y hemos acompañado a Sarah Jessica Parker hasta la tienda de Manolo Blahnik. Uno espera encontrarse a Robert de Niro o a Gwinyeth Palthrow al voltear la esquina en Greenwich Village. Todos sabemos que los taxis son amarillos y los coches de policia azules y blancos. Que hay muchos obesos y que es multicultural. Y así es. El misterio de New York es que ya lo conoces y aun así, sorprende. Sorprendió a García Lorca y a Vargas Llosa. Me sorprendió a mi. "These vagabond shoes..., they´re longing to stray...", Siempre Frank, siempre New York.
También me emocioné junto al edificio Dakota donde asesinaron a John Lennon, uno de los pocos ídolos que he tenido (quizás junto a Freddie Mercury y Paul Newman). Imaginé a Yoko Ono con las manos manchadas de su amado mientras a éste se le escapaba la vida. Escuchaba "A day in the Life" dentro de mi.
Broadway atraviesa Manhattan desde Harlem hasta Chinatown y cruza y da forma a Times Square, un festival de luz. Precisamente en lo que ahora es Chinatown a principios de siglo Vito Andolini fundó Genco Oil cuando la miseria y la emigración acuciaban Europa y no Asia y Africa como ahora. Como todos los inmigrantes que llegaban en barco a USA, paraban en Ellis Island, enfrente de Manhattan y de la estatua de la Libertad donde eran investigados médica y políticamente antes de autorizarles la entrada. Los italianos se situaron en el lado oeste de Manhattan y allí a Vito, que por entonces ya había cambiado su apellido a Corleone, le dispararon cuando iba a comprar fruta enfrente de su casa en Little Italy.
El Empire State domina junto al Chrysler Building el Mid Town de Manhattan, la zona de expansión de la primera mitad del siglo XX. Fueron los edificios más altos del mundo. Es la zona de las tiendas de la quinta avenida, donde Audrey Hepburn se quedaba clavada en el escaparate de Tiffanys envuelta en negro.... Allí está el Madison Square Garden, en la calle 34 con la Séptima y, enfrente, el nido donde nos quedamos, el Hotel Pennsylvania. Mucho mas lejos, en el Bronx se encuentra el estadio de los Yankees donde jugó Joe Dimaggio y donde compré en la reventa entradas a un aprendiz de rapero de camiseta blanca y pantalones caidos. Desde el Madison (donde jugaron Willis Reed y Patrick Ewing) hacia el sur puedes bajar por cualquier avenida, pero si bajas por Broadway, te encontrarás el imponente Flatiron Building y Union Square donde pudimos comprar fruta en los puestos Amish. Hacia el norte si vas por el oeste llegarás a Times Square y por el este a Park Avenue y Madison Avenue te conducirán al glamuroso Upper East Side. Al sur de esas calles el edificio de las naciones unidas y un precioso paseo por la ribera del Hudson hacia Chinatown, con vistas a Brooklyn. Desde ahí sumergirse en el Soho o llegarse a Wall Street. O sentarse en un banco y solamente ver pasar la gente.
La comida en la ciudad es tema aparte. la oferta es infinita, hot dogs a 1 dolar por la calle, Hamburguesas con guarnición a 25 dolares, las mejores Pizzas del mundo (incluida Italia) en Arturo`s, restaurantes donde solo se puede entrar de etiqueta... los neoyorquinos practican el After work, o sea, tomar algo después del trabajo. Una cerveza y una ración de Nachos con guacamole rodeado de sofisticadas y yuppies es una buena experiencia. Ahora sí pagarás 30 dolares más la obligatoria propina.
Brooklyn, Queens y el Bronx esperan al otro lado del Hudson. Los puentes de New York darían para una entrada del blog, pero me quedaré con el de Brooklyn por encima del resto por su armazón de piedra y su rotundidad. Los chicos de "Erase una vez en América" jugando a la pelota debajo de su enormidad. Desde Brooklyn Highs al atardecer uno comprende la grandeza de Manhattan. Allí se crió Mike Tyson. A Staten Island, el quinto distrito, solo se llega en ferry o a través del puente Verrazano.
Dalí y Picasso son venerados en el Moma lo que supone un orgullo. El Metropolitan es inabarcable y gratuito y el Guggenheim es caro y moderno. En la Neuegalerie casi me caigo de la emoción al observar a Klimt en estado puro. Museos infinitos..., decenas de musicales a 130 dolares la entrada, entre los que elegimos Chicago. El arte y la City..., las artes figurativas y la pasión que puede haber en un patronato que se llevo hasta un templo egipcio entero hasta el museo Metropolitano.
Uno es capaz de imaginar los sitios pero New York tiene la grandeza de no defraudar las expectativas que genera el hecho de que todo el mundo ya lo conoce antes de ir allí. Todos hemos paseado con Woody Allen por Tribeca, vimos el desastre del 11-S y hemos acompañado a Sarah Jessica Parker hasta la tienda de Manolo Blahnik. Uno espera encontrarse a Robert de Niro o a Gwinyeth Palthrow al voltear la esquina en Greenwich Village. Todos sabemos que los taxis son amarillos y los coches de policia azules y blancos. Que hay muchos obesos y que es multicultural. Y así es. El misterio de New York es que ya lo conoces y aun así, sorprende. Sorprendió a García Lorca y a Vargas Llosa. Me sorprendió a mi. "These vagabond shoes..., they´re longing to stray...", Siempre Frank, siempre New York.
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